Hace apenas dos semanas, saltaba a la prensa, de nuevo, el caso de Eluana Englaro, una joven italiana que pasó 17 de sus 39 años en coma a causa de un accidente de tráfico. La polémica abrió la veda entre las instituciones más relevantes del país tras conocerse el deseo de su familia de desconectarla de la maquina que la mantenía con vida. Finalmente, Eluana murió el pasado 9 de febrero, tres días después de dejar de ser alimentada e hidratada.
Quizá sea una manera muy trágica de empezar un blog dedicado al cine e incluso sin relación aparente. Sin embargo, el caso en sí me atrajo la atención y, aunque no lo seguí muy cerca, acudía diariamente a la prensa para conocer el desarrollo de Eluana. En una de las múltiples intervenciones, se aludía a la posibilidad de que Eluana pudiera despertar de un día a otro. Intervención que me dio que pensar puesto que la chica llevaba 17 años sin mantener “contacto” alguno con la sociedad actual. Una sociedad que se mueve a velocidad de vértigo y en la que cuando tan sólo desconectamos dos semanas de ella nos encontramos perdidos y en cierto modo “desfasados”.
Empecé a preguntarme como sería una Vida después de un coma tan largo. Internet, terrorismo, Euro, telefonía móvil, Guerras, cambios sociales; serían muchos los elementos a los que se tendrían que adaptar. En ese momento me vino a la mente una escena de una película muy poco conocida y eclipsada en los Oscar por Forest Gump, Cadena Perpetua.
Sinopsis
Andy, un ejecutivo de un gran banco, es acusado a dos cadenas perpetuas por matar a su mujer y a su amante, un jugador de golf. Un crimen que él no cometió, pero que las pruebas le apuntaban como principal sospechoso. A su llegada a la cárcel, es sometido a todo tipo de abusos, pero su ingenio le hace ganarse un hueco no sólo entre los presidiarios, sino también entre los funcionarios de la prisión.
“Lo que han cambiado las cosas, y lo rápido que se mueve todo aquí fuera. Cuando era niño ví una vez un coche pero, ahora están por todas partes, este maldito mundo va demasiado deprisa.”
El caso es que entre el grupo de reclusos entre los que Andy consigue hacerse un hueco, se encuentra Brooks, un viejo que pasa toda su vida en la cárcel y que medio siglo después de su ingreso recibe la noticia de su condicional. La escena a la que me refiero es el momento justo en el que Brooks recibe la noticia. A pesar de que intenta por todos los medios adaptarse a la nueva realidad social, ésta le desborda por complemento y antes de suicidarse, manda a sus amigos una carta para despedirse de ellos y en cierta manera de excusarse.
El papel del viejo Brooks, interpretado por James Whitmore que murió el 6 de febrero de este año, muestra la mirada de un hombre perdido que se ve obligado a vivir en una realidad social a la que no pertenece, aunque el contexto no tiene nada que ver con el caso de Eluana, si que muestra la desorientación tras un largo parón en el tiempo. La falta de información y de contacto nos hace perder la noción de realidad, y es curioso ver como esa realidad en ocasiones nos lleva a “la vida” y otras “a la muerte”
Quizá sea una manera muy trágica de empezar un blog dedicado al cine e incluso sin relación aparente. Sin embargo, el caso en sí me atrajo la atención y, aunque no lo seguí muy cerca, acudía diariamente a la prensa para conocer el desarrollo de Eluana. En una de las múltiples intervenciones, se aludía a la posibilidad de que Eluana pudiera despertar de un día a otro. Intervención que me dio que pensar puesto que la chica llevaba 17 años sin mantener “contacto” alguno con la sociedad actual. Una sociedad que se mueve a velocidad de vértigo y en la que cuando tan sólo desconectamos dos semanas de ella nos encontramos perdidos y en cierto modo “desfasados”.
Empecé a preguntarme como sería una Vida después de un coma tan largo. Internet, terrorismo, Euro, telefonía móvil, Guerras, cambios sociales; serían muchos los elementos a los que se tendrían que adaptar. En ese momento me vino a la mente una escena de una película muy poco conocida y eclipsada en los Oscar por Forest Gump, Cadena Perpetua.
Sinopsis
Andy, un ejecutivo de un gran banco, es acusado a dos cadenas perpetuas por matar a su mujer y a su amante, un jugador de golf. Un crimen que él no cometió, pero que las pruebas le apuntaban como principal sospechoso. A su llegada a la cárcel, es sometido a todo tipo de abusos, pero su ingenio le hace ganarse un hueco no sólo entre los presidiarios, sino también entre los funcionarios de la prisión.
“Lo que han cambiado las cosas, y lo rápido que se mueve todo aquí fuera. Cuando era niño ví una vez un coche pero, ahora están por todas partes, este maldito mundo va demasiado deprisa.”
El caso es que entre el grupo de reclusos entre los que Andy consigue hacerse un hueco, se encuentra Brooks, un viejo que pasa toda su vida en la cárcel y que medio siglo después de su ingreso recibe la noticia de su condicional. La escena a la que me refiero es el momento justo en el que Brooks recibe la noticia. A pesar de que intenta por todos los medios adaptarse a la nueva realidad social, ésta le desborda por complemento y antes de suicidarse, manda a sus amigos una carta para despedirse de ellos y en cierta manera de excusarse.
El papel del viejo Brooks, interpretado por James Whitmore que murió el 6 de febrero de este año, muestra la mirada de un hombre perdido que se ve obligado a vivir en una realidad social a la que no pertenece, aunque el contexto no tiene nada que ver con el caso de Eluana, si que muestra la desorientación tras un largo parón en el tiempo. La falta de información y de contacto nos hace perder la noción de realidad, y es curioso ver como esa realidad en ocasiones nos lleva a “la vida” y otras “a la muerte”
Ficha
Título original: The Shawshank Redemption
Año: 1994
Nominada a 7 Oscar
A ver: en todos los sentidos, una obra maestra.
Otros: Un mundo feliz de Aldous Huxley (si estás interesado en los efectos que la presión social puede causar al individuo).
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